Una importadora y distribuidora con Odoo operando y ocho años de historia. Ningún dato viene de un cliente real: la empresa y sus cifras son inventadas, y es la misma que aparece en el resto del sitio.
La decisión elegida: a qué cliente se le suelta crédito este mes. Se toma varias veces por semana, la toma el jefe comercial con la cartera en la cabeza, y cuando se equivoca la empresa se entera noventa días después.
Las seis cifras del tablero: días promedio de pago de los últimos doce meses, saldo vencido por tramos, el plazo que fija el contrato vigente, cupo aprobado contra saldo actual, margen del cliente en el año y pedidos retenidos esperando aprobación.
Cómo se lee una fila. Distribuidora del Norte: el contrato marco fija sesenta días, paga en promedio a los cincuenta y dos, tiene dos facturas vencidas por USD 4.180 con la más antigua en treinta y ocho días, y su margen del año está por encima de la media de la cartera. La decisión se toma en un minuto y quien la toma sabe exactamente qué está mirando.
Una ficha del diccionario. Días promedio de pago: fecha de pago menos fecha de emisión, sobre las facturas ya pagadas de los últimos doce meses, excluidas las notas de crédito y las facturas anuladas, con corte al último día del mes cerrado. Sale de las tablas de facturas y de pagos de su Odoo, sin ningún paso intermedio a mano.
Y la reconciliación, que es lo que convierte el tablero en algo usable. En la sesión de entrega esa cifra se compara delante de usted contra el informe de antigüedad de cartera que su ERP ya trae. Si dan distinto, la diferencia se explica por escrito o se corrige. Ese momento es el producto: a partir de ahí nadie vuelve a preguntar de dónde salió el número.