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Cuándo no

Cuándo Odoo no es la respuesta

Vivo de implementar Odoo, así que esta página juega en mi contra y por eso existe. Un cliente que compró lo que no necesitaba termina culpando al sistema, al proveedor y a la idea entera de ordenarse. Prefiero decirlo antes. Estos son los seis casos en los que yo mismo diría que no.

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Seis veces que diría que no

Son pocos y lo único que necesitan es facturar

Tres, cuatro, cinco personas, sin inventario ni producción, y el dolor es emitir facturas y llevar el registro para el contador. Un ERP completo ahí es comprar un camión para ir por el pan.

Qué conviene: una herramienta de facturación electrónica del país, que cuesta al mes lo que cuesta un almuerzo, y una contabilidad llevada por su contador. Cuando el inventario empiece a doler, hablamos.

Su sector tiene un sistema hecho para él

Clínicas, hoteles, talleres, farmacias, laboratorios, constructoras. Existen sistemas verticales que traen resuelto el noventa por ciento de lo específico del oficio. Odoo puede hacerlo, pero ese noventa por ciento habría que construirlo.

Qué conviene: mirar primero lo vertical. Si el vertical resuelve la operación y solo falla en contabilidad o en compras, entonces sí conviene hablar de integrar, no de reemplazar.

El problema es una sola cosa muy concreta

Necesita seguir oportunidades de venta, o controlar el stock de una bodega, o liquidar la nómina. Un solo problema, bien delimitado.

Qué conviene: una herramienta específica para eso. Un ERP se justifica cuando el valor está en que las piezas se hablen entre sí; si solo hay una pieza, no hay nada que conectar.

No hay quien lo sostenga por dentro

Un ERP no es un electrodoméstico. Alguien de la empresa tiene que dar de alta productos, revisar configuraciones y decidir cuando algo cambia. Si nadie va a tener esas horas, el sistema se degrada en meses.

Qué conviene: decidir primero quién va a ser esa persona y liberarle el tiempo por escrito. Si eso no se puede, el proyecto no está listo, y no importa qué sistema se compre.

La empresa está en medio de un cambio mayor

Una venta, una fusión, un cambio de modelo de negocio, la salida de un socio. Implementar durante eso es configurar para una empresa que va a dejar de existir.

Qué conviene: esperar a que el cambio esté decidido. Mientras tanto, ordenar los procesos cuesta poco y sirve igual después, con cualquier sistema.

El presupuesto solo alcanza para la licencia

Si el dinero cubre el software pero no el trabajo de implantarlo, migrar los datos y capacitar a la gente, lo que se compra es un archivo caro. La licencia es la parte pequeña.

Qué conviene: esperar un trimestre y empezar por lo barato, que es ordenar los procesos. Un proyecto a medias cuesta más que no empezarlo.

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Y cuándo sí

Odoo encaja bien cuando el valor está en conectar: cuando el pedido tiene que bajar el inventario, la factura nacer de la entrega y la contabilidad enterarse sola. Cuando hay varias áreas que hoy escriben lo mismo en sitios distintos. Cuando el código propio o los módulos libres pueden cubrir lo particular del negocio sin reinventarlo.

Ahí sí, y ahí soy bueno. En los seis casos de arriba, prefiero decirlo y quedarme sin el proyecto.

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