Lo que sale mal
Por qué fracasan los proyectos de ERP
Vendo implementaciones y aun así esta página existe, porque el proyecto que sale mal le cuesta a usted el dinero y a mí la reputación. Estas son las formas en que se caen, en el orden en que me las he encontrado, y lo que se puede hacer antes de firmar para que no pasen.
Seis formas de caerse
Nadie decidió cómo se va a trabajar
Se configura el sistema mientras se discute el proceso, y cada discusión rehace lo configurado. Se evita escribiendo y firmando los procesos antes de tocar una pantalla.
El alcance nunca se cerró
Cada reunión agrega algo «pequeño». Sumados, esos pequeños son el doble del proyecto. Se evita con un alcance escrito y una regla: lo que no está, entra por una decisión, no por una conversación.
Las personas que saben no tienen horas
El proyecto lo terminan definiendo quienes no hacen el trabajo, y el sistema queda configurado para un trabajo que nadie hace. Se evita reservando esas horas antes de empezar, por escrito.
Los datos estaban sucios
Clientes duplicados, productos con tres nombres, saldos que no cuadran. Migrar eso multiplica el costo y contamina el sistema nuevo. Limpiar es trabajo de la empresa y hay que empezarlo antes, no durante.
Se desarrolló a medida lo que no hacía falta
Cada desarrollo hay que escribirlo, probarlo y mantenerlo cada año que sale una versión. Adoptar el estándar es más barato hoy y mucho más barato dentro de tres años.
Se capacitó una vez, el día del arranque
La gente vuelve a su hoja de cálculo en la segunda semana y el sistema queda como un archivo caro. La capacitación es acompañamiento durante semanas, no una sesión.
Señales de que va hacia allá
Si reconoce dos o más de estas, conviene parar y ordenar antes de seguir gastando.
El proveedor no le pidió ver cómo trabaja
Quien cotiza una implementación sin haber visto sus procesos está cotizando otra cosa: la suya.
Nadie le dijo que no a nada
Un proveedor que acepta todo lo que se le pide no está escuchando, está vendiendo. Los proyectos buenos tienen varias cosas descartadas por escrito.
La fecha de arranque se fijó antes que el alcance
Cuando la fecha manda, lo que se recorta es la prueba y la capacitación, que es exactamente lo que sostiene el arranque.
No hay una persona de su lado que decida
Sin alguien de la empresa con autoridad para zanjar discusiones, cada duda se convierte en una semana.
Lo que se hace antes de firmar
Tres cosas, y ninguna cuesta lo que cuesta equivocarse.
Saber en qué etapa está
Quince minutos de preguntas dicen si la empresa puede absorber el proyecto hoy. Es gratis.
Escribir y firmar los procesos
El alcance deja de ser una conversación y pasa a ser un documento que las dos partes firman.
Preguntar por escrito lo incómodo
Qué queda fuera del alcance, quién limpia los datos y cuántas horas de capacitación incluye. Con esas tres respuestas las propuestas se vuelven comparables.