El libro de Russo y Ferrari es la referencia del lenguaje de cálculo que usan Power BI, Excel y los servicios de análisis de Microsoft: veinte capítulos que van de lo básico a los planes de ejecución de las consultas. Lo que yo leí no es ese libro, sino un resumen comercial que lo recorre capítulo por capítulo en tablas, con una sección de citas y un cuestionario al final.
Qué saqué de él
Un mapa del terreno y la confirmación de dónde está la dificultad: los contextos de evaluación, la transición entre ellos y la función que los modifica. El resumen nombra esos temas y ordena en qué orden aparecen, lo cual sirve para saber qué hay que estudiar y cuánto tiempo pedir para hacerlo.
Y una lección sobre el formato que me llevo más allá de este caso. Un resumen conserva el argumento y tira los ejemplos. En un ensayo eso puede funcionar, porque el argumento es el libro. En un libro técnico como este el argumento es trivial —el contexto de filtro decide el resultado— y todo el valor está en las decenas de ejemplos donde uno ve por qué su medida devuelve un número que no esperaba. Sin esos ejemplos no queda conocimiento, queda vocabulario.
El cuestionario final lo deja a la vista: son afirmaciones de verdadero o falso, varias escritas para ser falsas, y quien no leyó el libro no tiene cómo distinguirlas. Un resumen que puede enseñar algo equivocado sin que uno lo note es peor que no leer nada.
Qué dejé fuera
El libro, que es lo importante, y por eso esta entrada no opina sobre él. Lo que sí sostengo es el criterio: para lo técnico, los resúmenes solo valen como índice de lo que uno va a tener que estudiar igual. Este está pendiente, completo, antes de que yo diga una palabra sobre optimizar una medida.