Este sí es el libro completo, y es el más duro de los que leí este año. Va de lo básico a los planes de ejecución de las consultas y al motor de almacenamiento por columnas, con una progresión que no perdona: cada capítulo asume el anterior.
Qué saqué de él
La distinción que hace que el lenguaje sea difícil: una fórmula no se evalúa sola, se evalúa dentro de un contexto de filtros que viene de la pantalla donde está puesta, y hay una operación que convierte el recorrido fila a fila en un filtro nuevo sin avisar. Casi todos los resultados raros que la gente reporta son eso. Entenderlo no se logra leyendo la definición: se logra con los ejemplos del libro, uno tras otro.
Y la lección que trasciende la herramienta: el modelo decide la medida. Si las tablas están relacionadas como corresponde, las fórmulas son cortas y legibles; si el modelo se armó a las apuradas, cada medida se convierte en un remiendo que compensa el defecto de origen. Por eso, cuando alguien pide indicadores, lo primero que miro no son los indicadores sino cómo están unidas las tablas.
De ahí salió también una regla al cotizar informes: el precio depende del modelo, no de la cantidad de gráficos.
Qué dejé fuera
Los últimos capítulos, los de análisis de planes de consulta y optimización del motor. Son excelentes y están escritos para quien vive de esto a tiempo completo; para quien escribe un puñado de medidas al año, leerlos es tiempo mal invertido. Es un libro de consulta, y tratarlo como novela es la forma más segura de abandonarlo en la página doscientos.