Publico también los libros que no me convencieron, porque la lista de lo que uno lee sin filtro dice poco. Este es de gran público, se sostiene en anécdotas del autor y en el capítulo donde explica dónde invertir presenta un deportivo como un activo que se revaloriza. Leído eso, el resto hay que tomarlo con pinzas.
Qué sobrevivió
Vender palas en vez de cavar. Es la idea más útil del libro y me reordenó el catálogo: cuando mucha gente está intentando lo mismo, conviene vender lo que todos ellos necesitan antes que competir en el intento. En mi caso empujó al frente el radar de actualización, que es la herramienta que le sirve incluso a quien va a hacer el trabajo por su cuenta o con otro.
La brecha, no el ingreso. La cifra que construye algo no es lo que entra sino la diferencia entre lo que entra y lo que sale. Mi plan tenía una meta de facturación y ninguna de diferencia; ahora tiene las dos.
Un tercer apunte menor, que ya tenía decidido por otro libro y aquí encontró un argumento extra: facturar una vez al año pesa mucho menos que facturar doce veces cuando se trabaja solo.
Qué dejé fuera
Casi todo lo demás, empezando por los consejos de inversión. No soy asesor financiero y este libro tampoco debería serlo de nadie.