Cubre lógica y demostraciones, conjuntos y funciones, relaciones, teoría de números, conteo y combinatoria, recurrencias, grafos, árboles, redes, álgebra booleana y autómatas. Es el temario habitual de un primer curso, con muchos ejemplos resueltos y pseudocódigo.
Qué saqué de él
El capítulo de relaciones, que es literalmente de donde sale el modelo relacional. Las propiedades de una relación —si un elemento se relaciona consigo mismo, si la relación va en los dos sentidos, si encadenar dos relaciones implica una tercera— dejan de ser abstracciones cuando uno modela jerarquías de clientes, estructuras de productos o rutas de aprobación. Ahí se decide si una consulta se puede escribir de forma sencilla o si va a necesitar recorrer el árbol a mano.
El de conteo me dejó un reflejo que me ahorró trabajo: cuando alguien pide todas las combinaciones de algo, contar primero cuántas son. Con cuatro atributos de diez valores cada uno ya hay diez mil variantes, y la conversación cambia por completo: deja de ser un problema de programación y pasa a ser una decisión de negocio sobre qué combinaciones se venden de verdad. Esa cuenta se hace en un minuto y evita configuraciones imposibles de mantener.
El de recurrencias, por último, es el que permite razonar sobre procesos que se llaman a sí mismos, que en un ERP aparecen más de lo que se cree: explosión de materiales, jerarquías contables, consolidaciones.
Qué dejé fuera
Los autómatas, los circuitos booleanos y la mayor parte de las demostraciones. Y una advertencia sobre el libro como objeto: es un texto de curso, y el contenido real está en los ejercicios. Quien lo lea como se lee un ensayo va a pasar las páginas con la sensación de haber entendido y no se va a llevar casi nada; eso no es culpa del autor, es el género.