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English Grammar in Use: la gramática se consulta, no se estudia

Raymond Murphy · Cambridge University Press
25 de enero de 2026 por
English Grammar in Use: la gramática se consulta, no se estudia
Andrés Briñez

Cada unidad es autónoma y cabe en dos páginas enfrentadas. No hay narrativa, no hay progresión obligatoria, no hay capítulos que dependan de los anteriores. Es un libro construido para abrirse por la mitad, y eso explica por qué lleva cuatro décadas en circulación.

Qué me llevé

El método que el formato impone: la gramática se repara donde se rompió. La unidad se abre cuando una frase real salió mal, no en el orden del índice. Esa diferencia decide si el libro sirve o se abandona en la unidad veinte, que es donde se abandonan casi todos los libros de gramática.

Las unidades de tiempos compuestos, que son donde se juega la mayor parte de la ambigüedad al escribir para un cliente que no comparte idioma. La diferencia entre algo que terminó y algo que sigue teniendo efecto no es un matiz de estilo cuando lo que se está describiendo es el estado de una entrega.

Y una cosa que el libro hace bien y casi nadie hace: separar lo que está mal de lo que suena raro. Son dos problemas distintos y se arreglan distinto.

Qué dejé fuera

La ilusión de que sirve para hablar. No sirve: corrige lo que uno ya usa a medias, y quien lo haga completo sin escribir nada propio va a terminar el libro sin cambiar nada de lo que escribe. Tampoco trae el vocabulario del oficio, que es donde de verdad se atasca una conversación técnica. Para eso hay que leer y escribir en el idioma, no hacer ejercicios.

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