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El hombre y sus símbolos: por qué no borro el paso que no tiene sentido

Carl Gustav Jung y otros · 1964
10 de enero de 2026 por
El hombre y sus símbolos: por qué no borro el paso que no tiene sentido
Andrés Briñez

Jung escribió el primer capítulo y repartió el resto entre cuatro colaboradores: la individuación, los mitos antiguos, el símbolo en el arte y un caso clínico completo. Es divulgación de un autor que casi nunca la hizo, y se nota en el cuidado con que explica lo que en sus otros libros da por sabido.

Qué me llevé

Que lo que la gente hace sin poder explicarlo no es necesariamente irracional. En un levantamiento de procesos siempre aparece un paso que nadie justifica: un formulario que se imprime, se firma y se archiva sin que nadie lo lea; una autorización que el sistema ya controla; una copia en papel que se guarda dos años. La tentación inmediata es señalarlo como desperdicio y borrarlo del diagrama.

Casi siempre ese paso sostiene algo que no está escrito en ninguna parte: una desconfianza vieja con fecha y nombre, un control que alguna vez se perdió, un reparto de responsabilidad que a nadie le conviene decir en voz alta. El criterio con el que trabajo desde entonces es que un paso sin explicación es una pregunta, no un error. Antes de proponer quitarlo pregunto a quién protege, y bastante seguido resulta que protege a quien lo está contando.

Lo mismo pasa con el vocabulario propio de cada empresa. Cuando todos dicen «la carpeta» o «el cuadro» y nadie sabe por qué se llama así, ahí hay historia guardada que conviene desenterrar antes de renombrar nada en un sistema nuevo.

Qué dejé fuera

Todo el resto, que es la mayor parte: sueños, arquetipos, simbología del arte, el inconsciente colectivo. Es un libro de psicología profunda, no de gestión, y las traducciones apresuradas de Jung al mundo de la empresa suelen terminar en charlas motivacionales con mandalas. Lo leí por lo que es y me llevé una idea aplicable, que para un libro de mil páginas ya es bastante.

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Arthur Schopenhauer · escrito hacia 1830, publicado póstumamente
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