Es un libro de curso, con objetivos, síntesis conceptual y ejercicios al final de cada capítulo. Publicarlo aquí sirve para decir algo que no se dice mucho: parte de lo que uno lee es material de estudio, no es bueno ni malo, es una herramienta para aprobar una materia, y conviene distinguir eso de un libro que cambia cómo se trabaja.
Qué sobrevivió
La arquitectura de tres niveles y la independencia lógica y física de los datos. Suena a teoría de los años setenta, y es teoría de los años setenta, y explica buena parte de lo que se rompe hoy: un informe que lee las tablas directamente queda atado a la forma física de los datos, así que se cae cada vez que alguien de abajo mueve algo. Es el argumento con el que defiendo poner una vista o un modelo intermedio incluso cuando parece un rodeo innecesario.
La separación de las etapas de diseño, con la carga, la operación y el mantenimiento como etapas de pleno derecho. La mayoría de los proyectos que salen mal se saltaron la etapa conceptual, esa donde todavía se discute qué significa cada cosa antes de que signifique una tabla.
Qué dejé fuera
Noventa páginas de consultas resueltas, que son ejercicios de clase y hoy los escribe cualquier herramienta. Y el capítulo de bases orientadas a objetos con un apartado de NoSQL y Cassandra, que ya llegaba tarde en 2017 y ahora se lee como un documento de época. Es un libro honesto en lo que es y no pretende otra cosa: quien busque un texto para decidir arquitectura de datos en una empresa tiene que buscar en otro lado.